divendres, 11 de novembre del 2016

UNA PINTORA DEL MODERNISMO CATALÁN


Lluïsa Vidal (Barcelona, ​​2 de abril de 1876 - Barcelona, ​​22 de octubre de 1918) fue una pintora catalana. Pertenecía a una familia acomodada y culta, que se relacionaba con el ambiente modernista de la época. Eran doce hermanos, nueve chicas y dos chicos, una de sus hermanas fue la primera esposa de Pau Casals y otra se casó con el filólogo y escritor Manuel de Montoliu.Su padre era Francisco Vidal y Jevellí, ebanista, decorador y fundidor, dedicado al arte y los negocios. Luisa creció en un ambiente propicio a las creaciones artísticas. Educó con su padre, recibió lecciones de Juan González (hermano del escultor Julio González), de Arcadi Mas y Fontdevila, del xilógrafo Gómez Polo y en París, de Eugène Carrière. Influirán en ella artistas como Rusiñol y Casas, Casas en el retrato y Rusiñol todo en cuanto a soluciones compositivas.Luisa fue la única mujer de su época que se dedicó profesionalmente a la pintura y la única que fue a París a estudiar. Cuando vuelve de París se afilia al grupo de feministas católicas lideradas por Carme Karr. En este círculo se movió desde entonces y muchos de sus retratos fueron de las mujeres de este entorno, de su familia y de amigos.Mujer activa y comprometida socialmente vivió de la pintura y de las clases particulares que impartía en su taller de la calle Salmerón, hoy Gran de Gracia, que antes había ocupado Nonell, y de las colaboraciones en revistas. Entró en contacto con todo el grupo de artistas europeos, fugitivos de la guerra y establecidos en Cataluña, se convirtió en una activa pacifista formando parte del Comité Femenino Pacifista de Cataluña.Su participación en el mundo artístico se inició en los Cuatro Gatos, donde fue la única mujer que expuso. Colabora en la revista Feminal, en ella ilustró cuentos de las mejores escritoras catalanas del momento (Dolores Monserdà, Caterina Albert, Carme Karr, etc.). En 1910 se incorporó al Instituto de Cultura y Biblioteca Popular para la Mujer, creado por Francesca Bonnemaison, del que fue presidenta del Tribunal de exámenes y jurado de la sección de arte. También participó en el Patronato de Obreras de la Aguja, fundado por Dolores Monserdà, y en El Hogar, la residencia para estudiantes y profesores fundada por Carme Karr.Pintó muchos retratos a la sanguina y al aceite, una técnica que siempre dominó excelentemente, también escenas íntimas de género, así como paisajes y fiestas populares. Su pintura ha sido considerada como modernista por los tonos de su paleta, por el uso de la transparencia luminosa en los colores de fondo y también para la elección de los temas. Junto con Joaquim Mir, Oleguer Junyent, Julio González, Xavier Gosé, Ricard Canals, José María Sert, Ramón Pichot y el joven Picasso ha sido incluida dentro de la segunda generación de los modernistas. Alguna de sus obras, como el retrato de la mujer de Miquel Utrillo, fue atribuida a Ramón Casas. Siempre disfrutó de buenas críticas, aunque su obra se calificara de viril, calificativo positivo por los críticos de la época. Murió joven debido a la pandemia de gripe española en Barcelona.


Biografía

 

Lluïsa Vidal i Puig nació el dos de abril de 1876 en el domicilio de Trafalgar, número trece, siendo la segunda hija de doce hermanos, diez niñas y dos varones. Su nacimiento coincidió con la exhibición del primer mueble de estilo Art Nouveau en la Gran Exposición de París.
En aquellos años había problemas con la colonia de Cuba, se leía a Zola y a Dostoievski, se escuchaba a Richard Wagner, ya se había inventado el teléfono, el nacionalismo catalán crecía, y la Renaixença catalana estaba en plena fiebre neogótica ecléctica en Barcelona. Josep Vilaseca, Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner eran la vanguardia y comenzaban a construir edificios. En aquellos momentos el resto de Cataluña contrastaba enormemente con el resto de España. Respecto a Cataluña impusieron una política restrictiva y autoritaria. El movimiento anarquista adquiría en Europa, una fuerza sin precedentes.
Los padres de Lluïsa se casaron en mayo de 1873 en la iglesia de Santa Anna de Barcelona, instalándose en un edificio nueve de la calle de Trafalgar, tercera planta, cerca del obrador de Francisco y de los padres de la Merced.


Francesc Vidal i Javellí, pintado por Simó Gómez Polo.

Francesc Vidal i Jevellí, padre de Lluïsa, era un exquisito mueblista que mejoró y consolidó su posición social después de su matrimonio. Estudió en París y abrió una tienda en el Pasaje del Crèdit, de muebles y objetos decorativos de su propio obrador y también de objetos de arte de importación. Francesc trabajaba con materiales de primerísima clase, con una artesanía impecable y perfeccionista en técnicas. Escogía personalmente a los trabajadores para su obrador. La apertura de esta tienda fue un acontecimiento importante en la vida cultural de Barcelona, sus ideas de decoración de interiores era nueva. Era hijo de Lluís Vidal, un artesano exigente que tenía su ebanistería en la calle de Argenteria, 22. Considerado como el mejor ebanista de la península ibérica, tenía un gran prestigio nacional y estaba especializado en la fabricación de pequeños objetos de madera exquisitamente trabajados.
Francesc Vidal tenía una demanda creciente de diseño de lujosos interiores, le encargaban tanto la realeza, el gobierno, las instituciones y clientes particulares. Cuando Lluisa tenía cuatro años, su padre ya había redecorado dos de los principales salones del Gran Teatro del Liceo (el Liceu). Detestaba ir y hacer negocios con Madrid, a 600 km de distancia. El rey Alfonso XII le pidió que proyectara los nuevos dormitorios reales. Cuando nació Alfonso XIII la reina le pidió que le hiciera la cuna. Era miembro del Colegio de Ebanistas y del Ateneo Barcelonés y también participó en la "Fundación de Fomento de las Artes Decorativas". Era miembro también del Real Club Náutico de Barcelona, le agradaba el mar, y navegar. Se asociaría con Frederic Masriera i Manovens y van a abrir sucursales en Madrid, y en París, adoptando el nombre de "Industries Francesc Vidal i companyia". Vidal destruía los bocetos y los dibujos originales para demostrar que sus modelos eran únicos, pero conservaba modelos fotográficos de sus obras. Fue un participante clave en la Exposición Universal de 1888, fabricando los tronos de los cuales la reina regente Maria Cristina y la infanta Alfonso XIII habrían de presidir los solemnes actos. También, haría la decoración de los interiores de la residencia privada de la familia real, mientras estaba en Barcelona. En junio se inauguró el monumento a Colón, donde Vidal colaboraría. Ese éxito de la Exposición de Barcelona, animaría a Vidal a participar en la Exposición Universal de París (1889). Gaspar Homar colaborará en su taller.
La madre de Lluïsa, Mercè Puig i Buscó, fue una incondicional admiradora de los logros de su marido, compañera ejemplar, dulce, sensible, refinada, virtuosa, bien educada y mejor instruida de lo habitual. Estaba dotada para la música, y era hábil en todas las tareas domésticas; dominaba además el alemán, el francés, el italiano, el castellano y el catalán. Se crió en una familia muy religiosa. Era también una ávida lectora, inteligente e imaginativa. En los primeros veinte años de matrimonio tuvo doce hijos. El padre de Mercè era un reputado músico y compositor de música sacra. Mercè inculcó a su prole virtudes como la obediencia, la cortesía, la modestia, la elegancia, el sentido del deber, la sociabilidad, el espíritu de sacrificio, la humildad y una profunda fe religiosa y supo crear un cálido clima de convivencia. Era una familia cariñosa. Los Vidal hicieron varios cambios de domicilio, el primero en 1882, trasladándose a la parte alta del Paseo de Gracia, a la planta noble del número 149.
Francesc Vidal inculcaría los valores propios de un artista que vive por su arte a sus hijos y también el afán de independencia, destreza e ideales elevados. La estimulación intelectual femenina se consideraba inadecuada y una pérdida de tiempo en aquellos momentos. Vidal rompe esquemas, tomando fama de artista excéntrico que presume del talento de sus hijas. La norma de mantener a la mujer y los hijos en casa, y apartados de la vida cultural de la ciudad no se cumplía en la casa de los Vidal-Puig. Inculcó a sus hijos el amor a lo que él consideraba los más elevados ideales: arte, belleza y música. Los hijos procuraron complacerle. El perfeccionismo de Vidal provocaba diferentes respuestas entre sus hijos y un cierto grado de competición entre sí.
Lluïsa Vidal era dormilona, enérgica, generosa, cariñosa, independiente, y a veces bastante extremista, sus hermanos pequeños le decían “mamita”. Tenía problemas de la vista. Francesc Vidal i Jevellí, después de tener sus primeros hijos, todos ellos fueron mujeres, quizás no tenía muchas expectativas de tener un varón, y así depositó todas sus expectativas de grandeza en Lluisa, a la que veía como su heredera artística. Desde muy jovencita iba con su padre al obrador, donde había ambiente de trabajo creativo y laborioso, donde los artistas y artesanos se ganaban la vida mediante un trabajo creativo. Francesc llevará a Lluïsa a la Exposición Universal de Barcelona, en aquel momento tenía doce años.

Sus primeros años de formación en Barcelona

La familia Vidal era miembro de la sociedad filarmónica local, y tenían un palco en el Liceu. Iban a todos los conciertos que podían y también a los privados. Las chicas empezaron muy pronto a estudiar piano e instrumentos de cuerda, cantaban bien y sabían de memoria todas las arias de las óperas italianas. Sus maestros fueron, con el tiempo, los más importantes músicos que daría Cataluña, como Enrique Granados, e Isaac Albéniz. Merceditas se destacaba en piano, Júlia en violín, Carlota y Rosina cantaban en el coro de la iglesia, y tenían voces de soprano. La más dotada para la música era Frasquita. Pau Casals entró a sus 19 años, como profesor en casa de los Vidal, más adelante se casaría con ella. Frasquita, Júlia, y Merceditas formaron un trío musical, haciendo conciertos en casa, pero a veces también en otras casas particulares. Carlota se dedicaba a realizar esculturas de mármol con su maestro el escultor Manuel Fuxà, y Maria se dedicaría a la literatura.
Vidal procuró a sus vástagos los mejores profesores posibles, eso no era lo más normal en la época. Las hijas mayores aprendieron idiomas: francés, alemán, italiano, castellano, y catalán. También historia y literatura; y el capellán de la familia se encargó de la educación religiosa. Las pequeñas fueron a la escuela parroquial de las Cortes, y luego a la de San Gervasio, donde estudiaron con monjas irlandesas. Debemos tener en cuenta que el ochenta por ciento de las mujeres de la época eran analfabetas. Los varones también fueron a la escuela parroquial, pero se escapaban y se educaron en el obrador de su padre. Federico, el heredero, tenía gran habilidad para el dibujo, Claudio, el pequeño, creció mimado en un hogar de mujeres y nunca estuvo a la altura de Federico.
Francesc Vidal confió la preparación artística de Lluisa a los que consideraba los maestros más interesantes y dotados. Pidió al xilógrafo Enric Gómez, hermano de Simó, que le diera clases de dibujo. Lluisa descubrió que lo que quería hacer era pintar; y así Vidal recurrió al pintor Joan González, considerado un dibujante extraordinario. Lluisa se destacó siempre en la pintura, pero también tocaba muy bien el violín y cantaba. A los diecisiete años estudiará pintura con Mas y Fontdevila, considerado uno de los mejores pintores del periodo.
Lluïsa vivió en un ambiente conservador donde la dominación masculina era absoluta y la inferioridad de la mujer era intrínseca; la obediencia era un deber sagrado de la mujer que no tenía autonomía y su máxima aspiración era la maternidad. Todo esto con el apoyo ideológico de la iglesia católica.
Lluïsa conoce al padre Jaume Collell, en Els Dachs, una masía situada en las afueras de Vich, ciudad natal del abuelo Puig, donde iban a veranear. Jaume Collell era un enérgico promotor catalanista a través de la prensa. Hizo amistad con Lluisa y sería su confidente, alentador y corresponsal durante más de veinte años. También lo sería de Merceditas, de Frasquita y de María, pero en menor grado.
La familia pasaba los meses más calurosos en San Gervasio, en su torre y en agosto se trasladaban a Sitges, hasta mediados de octubre y participaban en la vida artística de Sitges y de las amistades de las mejores familias. En aquellos momentos se hacían las fiestas modernistas en Sitges que serían iniciadas por Santiago Rusiñol en 1892. Enric Morera i Viura estrenó la ópera La Fada y también dirigiría la orquestra de un nuevo poema sinfónico, interpretado y compuesto por Merceditas al piano.
En 1898, Lluïsa preparaba en Sitges su primera exposición en compañía de su madre, su abuela materna y algunas de las hermanas pequeñas. Mientras Merceditas, Frasquita, y Júlia con el padre, en los Pirineos, participaban en los conciertos anuales celebrados en la casa de campo que el Dr. Salvador Andreu, empresario y farmacéutico, tenía en Puigcerdà, y que hizo su fortuna gracias al desarrollo urbanístico del Tibidabo, y las famosas y universales pastillas para la tos del Dr. Andreu. El Dr. Andreu era amigo de los Vidals, también uno de los benefactores de Enrique Granados y un protector y mecenas de las artes.
Eran frecuentes los viajes a Vich, y a Alsacia, país natal de la abuela Buscó, la madre de Mercè. Cuando tenía dieciséis años, Lluisa acompañó a su padre a Madrid, al Escorial para realizar el marco del retrato de Felipe II, en aquel momento atribuido a Sánchez Coello, sino hecho por la gran pintora italiana Sofonisba Anguissola, mujer del siglo XVI, que el Duque de Alba había llevado a Madrid para que fuese pintora de la Corte. Esa historia se repetiría con Lluisa, cuando algunas de sus obras fueron firmadas y vendidas como si fueran de otro artista, Ramón Casas. Para Lluïsa, la única razón de su viaje era el Museo del Prado. Así fue su primer contacto con la obra de los maestros españoles. Lluisa siempre remarcó los méritos fundamentales de Goya y de Diego Velázquez, quizás esas primeras visitas inspiraron su desarrollo de interesarse por el retrato, pero también desde el punto de vista profesional consciente de las perspectivas económicas del género retratístico. El director del Museo del Prado, Federico de Madrazo, autorizó tanto a la hija y al padre, a permanecer en el Museo todo el tiempo que quisieran.

Inicios de la carrera profesional

En el año 1898, Lluïsa hizo su primera exposición en los Quatre Gats, teniendo veintidós años, una de las pocas mujeres exponentes a lo largo de la historia del local. Seguramente formó parte de una de las exposiciones colectivas. Algunos autores dudan de que haya expuesto en "Els Quatre Gats", ya que en sus primeros años de profesión, estaba muy dirigida por los puntos de vista estéticos y sociales de su padre. Y se refuerza tal conjetura, por la línea de los Masriera, o de su maestro Mas i Fontdevila, que se movían en un ambiente más refinado y no en el marco bohemio en el que se enmarcarían los Quatre Gats.
Su carrera artística profesional la comenzó en 1898, con tres exposiciones, dos de ellas exclusivamente de retratos. En abril, colgó tres retratos al óleo en la IV Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de Barcelona. En esa exposición, había más de 2.000 obras, entre otras de Casas, Rusiñol, Brull, Joaquim Mir i Trinxet, Ramón Pichot, y Mas i Fontdevila. En la ceremonia de clausura fue galardonada con una Mención honorífica por su cuadro de Mossèn Collell. El retrato, así como las cartas y todos los dibujos que a Lluisa le solían regalar por su santo, desaparecieron, seguramente quemados en la guerra civil española.
A partir del éxito de aquella primera exposición oficial, los críticos comenzaron a reseñar en serio su trabajo. Raimon Casellas, prestigioso crítico de la época, en una breve reseña de la Exposición, publicada en La Vanguardia incluía a Lluïsa entre los artistas consagrados. Decía que el retrato de la Noia de Sitges “era tan desembarazado y simple de factura, tan sugestivo por carácter y la expresión que ya lo quisieran para los días de fiesta muchísimos pintores retratistas del otro sexo”.
El crítico del Diari de Barcelona Miguel y Badia afirmaba que “ejecutados con una severidad y una sobriedad nada comunes hoy día, son los retratos de Lluisa Vidal, que recomendamos a nuestros lectores por ser testimonio fehaciente del talento de la joven artista”.
En noviembre de 1898, realizó su primera exposición en la Sala Parés, que preparó en el verano, bajo la dirección crítica de su padre y de Mas i Fontdevila. La acogida que recibió fue excepcional, por el hecho de ser una mujer. Lluisa guardaba recortes de periódicos, premios, diplomas, etc.


Estadía en París

 

Lluïsa fue la única pintora española de la época, que completó sus estudios en París. Viajó sola, en una época donde jamás viajaban solas. Se instalaría en París, a principios de junio de 1901, en la pensión Durand, sobre el Boulevard Haussmann.
Primero visitó el Louvre, y la exposición del Salón de París, se sentía sola, aunque el hecho de conocer artistas y visitar sus talleres le estimulaba la ambición artística, pero también le socavaba la confianza en su propio talento.
Un amigo común le presentó a Henri Léopold Lévy, un pintor académico, y entre ellos se estableció una estrecha y cordial relación. Lévy se convierte así, en el primer mentor de Lluïsa en París. Lévy conocía muy bien las reglas del juego, mientras ella se sentía perdida entre tantos artistas ambiciosos y con talento.
Se matricula en la popular "Académie Julian" que tenía fama de ser la única escuela de artes para mujeres de todo París, y la más cosmopolita de las Escueles alternativas. La academia basaba su exitosa estrategia en talleres separados para hombres y mujeres, pero regidos por los mismos principios, utilizando modelos vivos. Estaba cerca de Montmartre. Era una Escuela privada, fundada en el año 1873 preparando a artistas para las exposiciones del Salón o entrar en la École des Beaux-Arts, patrocinada por el Estado.
Las correcciones eran semanales a cargo de dos profesores de Bellas Artes, Henri Royer y Jean-Paul Laurens. Los alumnos de la Escuela de Julian solían ser extranjeros, la tarifa de inscripción era dos veces más cara en mujeres que en hombres, también la obra de las mujeres se solía vender mucho más barata. El taller de mujeres era dirigido por Amèlie Beaury-Saurel, coetánea del padre de Lluïsa, principalmente era retratista, y Lluïsa encontraba su obra inteligentemente ejecutada, pero fría y exagerada.
Lluïsa estando acostumbrada a la eficiencia del obrador de su padre, y al funcionamiento regular del hogar, quedó sorprendida por la ineficacia del taller. Había desigualdades entre las habilidades y el talento de los alumnos, y se encontró rodeada de principiantes.
Baschet revisó el primer trabajo de Lluïsa, y encontró que su color era frío, pero le dijo que tenía cualidades y que se veía que conocía el oficio. Lluïsa trabajaba en el taller ocho horas al día y esperaba la corrección de Laurens, pero él la descalificaba sin miramientos. Duró un mes más y luego comenzó a buscar una alternativa.
Benjamin-Constant era una posibilidad, pero no tenía un taller, y como en aquel momento estaba en Inglaterra, fue al estudio de Henri Lévy, el cual le aconsejó que hiciera estudios y que hasta dentro de un tiempo no hiciera obras terminadas.
En agosto de 1902, se trasladó a Inglaterra con los Durand, donde se decidió a pintar al aire libre. Visitó los museos más importantes, Joseph Mallord William Turner la semblantearía como exquisita, y Millet magistral. Londres la impresionaría mucho.
Una vez de nuevo en París Lluïsa se dedicó a copiar obras en el Louvre, y por las tardes copiaba del natural, en un estudio que había alquilado para completar su formación. Más adelante vuelve a la Academia Julian, sin entusiasmo, y pide una reducción de tarifa que no conseguirá. Después de eso, Lluïsa decidió estudiar con Georges Picard y Eugène Carrière en la Academia particular de Georges Humbert, director de los estudios femeninos de la Escuela de Bellas Artes. Los maestros de esa Academia eran conocidos por su disposición a la crítica constructiva. Esta academia le gustó mucho más que la de Julian. El ambiente de aquella escuela era más apropiado para Lluïsa, aquí se exigía un uso más vivo del color que en la Academia Julian. Además, a Lluïsa le interesaba tal Academia para estudiar con Carrière. Ignacio Zuloaga, Santiago Rusiñol, Ramón Casas, y Miguel Utrillo habían pasado por su estudio.
Lluïsa sucumbió como muchos otros, al encanto de Carrière, y éste le recomendaba sobre todo sencillez y le parecía que Lluïsa era demasiado habilidosa.
En París, además entra en contacto con el incipiente movimiento feminista europeo, gracias a su amistad con los editores de La Fronde, un diario avanzado para la época, escrito e impreso exclusivamente por mujeres profesionales en acción.
Lluïsa pudo vender obras a la Galería Daunon, con una compañera chilena de la Academia Julian, soliendo hacer bocetos las dos juntas a orillas del Sena, aunque a veces también trabajaba sola.
Eugène Carrière se marchó de París, hacia finales de noviembre de 1901, y enviaría a Georges Picard a la Academia para sustituirlo. Picard le gustaba, era discípulo de Gérôme, y pintor intimista con preferencia por los desnudos. Picard demostró un gran interés por el desarrollo artístico de Lluïsa, y que le llevó a su estudio; habiendo una considerable compenetración entre ellos.
Su falta de aprendizaje formal previo, la obligaba a realizar un esfuerzo importante durante las clases para así recuperar el tiempo perdido. Por primera vez estudió los valores, la relación dentro de la pintura entre la luz y las sombras.
Conocedora de sus carencias trabajó intensamente. Picard la animaba. Lluïsa informaba a su padre de sus actividades, aunque ella ya se había forjado sus opiniones, se hacía cargo de sus estudios, había alquilado un puesto de trabajo y controlaba sus finanzas. A medida que pasaba el tiempo, Lluisa cada vez era más independiente.
Terminó su curso de tres meses en la Academia Humbert, hacia fines de 1901. Mientras esperaba la decisión del padre, visitaba museos, y trabajaba copiando en el Louvre, y también en su estudio con un modelo.
A partir de 1902, asistía cada sábado a conferencias sobre historia del arte que daba, en la École del Louvre, Lafênestre, el antiguo director del museo.
Lluïsa retorna a Barcelona llamada por su madre, ya que tres de sus hermanas estaban enfermas, y María estaba trabajando en Alemania. En aquellos momentos, Barcelona estaba sacudida por las huelgas y los conflictos sociales.
Más adelante volverá a París, pero su padre le sugiere que continúe trabajando por su cuenta y que no vuelva a la Académie, ya que en ese momento están pasando dificultades económicas. Por suerte, Picard se brindó a continuar corrigiendo sus obras. Lluïsa fue la única que no tuvo dificultades para obtener dinero cuando estaba en el extranjero, no pasando lo mismo con sus hermanos, ni con Frederic, ni con María, ni después con Claudi.
Cuando se inauguraró el Saló, Lluïsa fue a verlo, y los cuadros de Joaquín Sorolla la abrumaron. Aquella primavera recibió cartas, de su padre y de Manuel Fuxà, desaprobando el cambio que tomaba su pintura, lo que le desagradó mucho. Pero Picard la seguía alentando.

De nuevo en Barcelona

 

Al año de su estancia la llamaron para que volviera a Barcelona. Volvió con un montón de obras. Los Vidals, aquel verano alquilaron una casa en Blanes, querían un lugar más tranquilo y Lluisa estaba deseando pintar al mar. Julia había intentado casarse con Manuel de Montoliu tres veces, pero su padre se negó las tres a darle su consentimiento. También la familia Montoliu se oponía. Júlia se casará de todas maneras, y Francesc Vidal le prohibió volver a casa.
Poco después que Lluïsa retornó de París, la familia Vidal se instalará en San Gervasio, pero conservaron el piso de Paseo de Gracia. María se decidirá quedarse en Alemania, y Frederic en aquellos momentos hacía jornadas de doce y catorce horas en el obrador, lo que demostraba el indiscutible éxito de sus proyectos de vidrio alveolado que había estudiado en Inglaterra.
Lluïsa volvió con ideología feminista a Barcelona. El incipiente movimiento feminista se había dividido en dos ramas, la obrera y la burguesa, pero coincidían en lo fundamental. El líder de las trabajadoras era Teresa Claramunt, y el de las burguesas era Carme Karr. Las diversas colaboraciones de Lluïsa con las destacadas y enérgicas intelectuales Dolors Monserdà, Carme Karr, y Francesca Bonnemaison constituirían un aspecto importante y enriquidor en la vida de Lluïsa.
A partir de 1903, se dedicó a preparar una exposición tras otra. Pèl & Ploma le publicará cuatro pinturas, y diversos estudios y dibujos; y retornará a exponer en la Sala Parés, ocupando el espacio central. A septiembre de 1903 Pèl & Ploma publicó ocho reproducciones de sus obras más recientes. La influencia parisina en las obras reproducidas era evidente por la diversidad de tendencias.

Momentos difíciles

 

 

Profesión y familia

 

  • 1905
En 1905, Carlota muere de viruela, quedando la familia hundida por la tragedia, sobre todo el padre de Lluïsa que se siente enormemente culpable, por no haber dejado vacunar a su familia. Ese mismo año envía un cuadro al Salón de París que es rechazado. Aquel verano irán a Blanes, y Lluïsa aprovechará para preparar la próxima exposición. El padre Francesc comenzaría a comportarse de una manera irracional, reduciendo gastos en el hogar y el obrador, volviéndose reservado y acusador. Para principios de 1906 se desmorona física y mentalmente. En marzo de ese año, Lluïsa participará en otra exposición colectiva de la Sala Parés en la que expuso trece obras, pinturas, y estudios hechos al aire libre. La exposición levantó controversia debido al retrato que le hizo a María Pella, la cual se disgusta por el modo como la había plasmado, y le pide que la retire de la exposición, mas Lluïsa no accederá a esa petición.
El periodista Roviralta se refería a Lluïsa como ejemplo de la lucha de la mujer, en el diario republicano catalanista El Poble Català, con el permiso de Lluïsa.
Para finales de primavera, exhibirá dos óleos de grandes dimensiones en la Exposición general de Bellas Artes de Madrid. Les mestresses de casa, y también un retrato idealizado de Carlota (la fallecida por viruela, en 1905).


Carlota Vidal,  1905

A principios de otoño, su padre Francesc desaparecerá, y lo encontrarían en una vieja masía en Olot, febril, incoherente y muy cerca del suicidio. Las hijas van a cuidarlo, ya que no querían que su madre lo hiciera. Cuando Maria retorna a Alemania, Lluïsa la substituirá; de nuevo su profesión debe ceder a los condicionamientos familiares. Mientras dura esa situación Frederic procuró dirigir el obrador, para mantener en secreto el estado estragado de su padre. Francesc Vidal pondrá todas las culpas a la madre de las desgracias de la familia. Mas Lluïsa defenderá a su madre, y Francesc no le perdonará y la apartará de su vida.
Lluïsa ayudará a sostener la familia, consiguiendo muchos encargos de retratos, y además se hace ilustradora de la nueva revista Feminal.
  • 1907
La familia alquiló un piso en la tercera planta de la casa Ferrer-Vidal, un nuevo edificio modernista de Enric Sagnier, al 269 de la calle de Provenza. Lluïsa pasaba mucho tiempo en Blanes preparando exposiciones. La familia trataba de mantener una apariencia burguesa próspera, aunque pasaban auténticas necesidades económicas. Aquel cambio de circunstancias contribuyó a acentuar su sensibilidad feminista, y la empujó a la acción social, dentro de los límites de su posición y de sus creencias religiosas.


(Autorretrato) Poniéndose la chaqueta

Hacia el fin de 1907, el Círculo Artístico organizó en la Sala Reina Regente, una exposición de autorretratos patrocinada por la casa real. Lluïsa, la única pintora representada, colgó el óleo intitulado Posant-se la jaqueta (Poniéndose la chaqueta), valorado en 1.000 pesetas.
  • 1908
Francesc Vidal retorna a Olot y vivirá en San Gervasio con sus hermanas. Mercè intentó reconciliarse con él sin éxito. Vidal continuó recluido, ignorando a su mujer, pero manteniendo el dominio sobre los hijos. Cuando se sintió de nuevo fuerte para volver al obrador, lo primero que hizo fue despachar a Federic, que en enero de 1908 se embarcará a Buenos Aires, donde allá conseguirá triunfar como piloto de coches. Claudi en aquellos momentos se encuentra en Londres pasando hambre, ya que su padre no le envía dinero. Júlia estaba en Alemania, y Maria en Mannheim también con graves problemas económicos.
Como con lo que hacía no tenía suficiente para cubrir las necesidades de la familia, Lluïsa decidirá dar clases particulares de arte en su estudio de la calle de Provenza. Debido a ello, su producción creativa se resintió.
  • 1909
Frasquita se casa en mayo de 1909 con Felip Capdevila, y su padre le niega la dote.
Lluïsa retorna a exponer en la Sala Parés, en mayo de 1909 junto con Pepita Teixidor, exponiendo doce cuadros. Feminal dedicó varias páginas a alabar la exposición.


Activa y comprometida

 

La Semana Trágica sembró en el corazón de los barceloneses un sentimiento de división de clases muy profundo. Lluïsa se incorporó al Instituto de Cultura y Biblioteca Popular para la Mujer, proyecto de Francesca Bonnemaison de Verdaguer, fundado en febrero de 1909 para ayudar a jóvenes solteras de la clase obrera, o de la clase media baja sin medios, para estudiar o adquirir una formación profesional. Se pagaban cuotas proporcionales a los ingresos. El crecimiento que tuvo fue extraordinario. En el primer curso, Lluïsa fue presidenta de los Tribunales de exámenes, y jurado de la sección de arte, y además actuó como consejera, crítica y jueza. Hizo amistad con Bonnemaison.
Lluïsa y su familia eran cada vez eran más autosuficientes. Después de cinco años de enfermedad y comportamiento disfuncional, Francesc Vidal reapareció con un nuevo taller en la Casa Fuster, con capacidad para cien trabajadores. Comenzó a anunciarse en los periódicos y en los catálogos de las exposiciones. Pero las relaciones con la familia seguían siendo difíciles. Claudi retornaría de Londres, y fue a trabajar con su cuñado Felip Capdevila. Lluïsa en aquellos momentos participó en la Tómbola del Trabajo de la Mujer Catalana, donó un cuadro, y también participó con la Tómbola, que se hizo por Raimon Caselles, donando un desnudo a la sanguina, esa última Tómbola la organizó la galería de arte de Faianç Català para recoger dinero para la viuda de Casellas, y para hacerle un monumento al difunto.

Una nueva faceta profesional: educadora

 

  • 1911
Este año abrió una Academia en la Calle Grande de Gracia, en el antiguo estudio de Isidre Nonell. Así, impartía cursos de modelado en yeso, decoración, acuarela, dibujo y pintura con modelos vivos. Eran cursos de tres horas diarias, y costaban cincuenta pesetas. Corregía tres veces por semana los trabajos de sus alumnos. También hacía cursos de dos horas, de ocho y media a diez y media tres días a la semana, que solo costaban quince pesetas, pensados ​​para principiantes. En las clases de once a una, se doblaba el precio, pues Lluïsa contrataba modelos para las sesiones de esas horas. También daba clases individuales un domingo si, y otro no. Y, generalmente en julio hacía exposiciones de obras de las alumnas de su estudio. En el estudio tenía colgados sus cuadros, dibujos, estudios, abanicos pintados, máscaras... Lluïsa continuaba activamente pintando retratos.




Cartelería del Curso de dibujo y pintura de Lluïsa Vidal

 

 

 

Como ilustradora

 

Lluïsa ilustrará el relato mensual de la revista Feminal durante los años 1907 al 1915, con ello conseguirá un ingreso regular, aunque insignificante. También participó en el incipiente movimiento feminista catalán y colaboró ​​en eventos culturales y sociales. También diseñó la bandera de la Federación Sindical de Obreras, que se fundaría en 1912, como un favor personal a la fundadora y amiga de Lluïsa, Maria Domènech de Cañellas.

  • 1913
En enero de 1913, Frederic después de cinco años retornará a la casa, habiendo triunfado como piloto automovilístico en Sudamérica. Ocupó el lugar del padre en el trabajo, no sin que éste intentara hacerle la vida imposible. Lluisa se ​​sintió aliviada por el hecho de poder compartir una parte de responsabilidad familiar con Frederic. Marta trabajaba de secretaria, y Rosina de bibliotecaria en la Biblioteca de Cataluña, con ello se cubrían sus gastos.
En reconocimiento a su contribución al nacimiento del modernismo, el Colegio de Ebanistas le realiza un homenaje público a Francesc Vidal, que él no valoró en ese momento.
Después de mucha polémica, el Ayuntamiento le encargará un retrato al óleo de Josepa Massanés. Y por aquel encargo cobró 1.500 pessetes. Fue el primer retrato femenino que se incorporó a la Galería de Catalanes Ilustres de 1914.



Retrato de Josepa Massanés
  •  1914
En la primavera de 1914, hizo una exposición en la Sala Parés, donde la prensa de Barcelona en aquellos momentos la trata de ”ilustre dama” y “celebrada artista”.  La exposición fue considerada un gran éxito. Y Carme Karr, bajo el pseudónimo de Joana Romeu, con el cual escribía en la revista Feminal, manifestaba su indignación por el tratamiento tan sexista que recibía de la premsa.
El 30 de octubre de 1914 muere Francesc Vidal, de una obstrucción intestinal, a los sesenta y seis años. La herencia se dividiría en catorce partes iguales.


  • 1915
Lluïsa se suscribió a la revista de arte de Folch y Torres Vell, y Nou, y concurre a la moderna galería de arte de Josep Dalmau i Rafel. En la primavera de 1915 envió a Madrid para la Exposición Nacional de Pintura, Escultura y Arquitectura dos óleos titulados Otoño y primavera, y A pleno sol.


Colaboradora en la causa pacifista

 

Durante la primera guerra mundial apoyó la causa pacifista. En 1915, en una reunión del Ateneo Barcelonés las feministas católicas fundaron el Comité Femenino Pacifista de Cataluña, y Lluïsa se incorporó como una de las vocales de esa organización.

  • 1906
En octubre de 1916 se hace la Tómbola para el monumento de Pepita Teixidor, donde Lluïsa brinda una obra de la Sala Parés. El monumento se erigiría en el Parque de la Ciudadela.

  • 1918
En la primavera boreal de 1918, la gripe causará millones de muertos en todo el planeta, sin haber tratamiento alguno contra la dolencia; siendo el 12 de octubre que haría testamento dejando su patrimonio y sus posesiones a sus hermanas solteras. No pudo hacer constar su profesión, ya que los documentos legales españoles no permitían la figuración de la profesión de las mujeres.

dijous, 10 de novembre del 2016

INFORMACIÓN SALIDA Y HORARIOS MES DE DICIEMBRE






Hola xarxeros/xarxeras:

El día 4 de Diciembre nos vamos al MNAC para ver dos exposiciones permanentes de interés cultural que no podemos dejar pasar.
Xarxa fem Cultura ya hará próximamente una salida para ver la exposición permanente con visita guiada, pero esta vez solamente vamos a ver ...

Luisa Vidal, una pintora del modernismo, visita guiada que será a las 10 h.





 Y 


Marianne Breslauer, una fotógrafa de los años 20/30. Exposición que no será guiada pero que espero esté bien documentada para que la podamos disfrutar. 




La visita de la pintora Luisa Vidal será guiada a las 10 h., pero la de la fotógrafa no.
Una vez hayamos visto las dos exposiciones daré por terminada la salida. 
Os recuerdo que la permanente la haremos en breve y guiada. 


CONTACTO:

Como es habitual a través del e-mail xarxafemcultura@gmail.com o por  un WhatsApp al número de teléfono 625.188.150 antes de las 24 horas del día 3 de Diciembre. 




DATOS DE INTERÉS:

La entrada es gratuita para todo el mundo por ser primer domingo de mes. Pero la visita guiada vale CINCUENTA Y CUATRO (54) € que pagaremos entre todas las personas que vayamos. 






HORARIOS DE SALIDA Y ENCUENTRO:

Las personas residentes en Castelldefels que vivís en la playa con el L94 mirais el horario de los domingos en vuestra zona. 
Los que habitamos en el pueblo nos encontraremos como es habitual en la parada que hay detrás de la Iglesia a las 8 de la mañana para coger el bus que sale a las 8'06/8'15.

Las personas de Barcelona y alrededores nos veremos en el MNAC delante puerta principal a las 9'30/9'40 h. para que yo recoja el precio de la visita y estar puntuales a las 10 h. que empezará la misma. 






ESPERO QUE OS ANIMEIS A VENIR¡¡¡¡

 

INFORMACIÓN SALIDA MES DE DICIEMBRE





El Museo Nacional de Arte de Cataluña (en catalán, Museu Nacional d'Art de Catalunya), también conocido por sus siglas MNAC, está situado en la ciudad de Barcelona, (España). Destaca por su colección de arte Románico, considerada una de las más completas del mundo. Su director es Josep Serra i Villalba.
El actual museo se constituyó en 1990 con la unión de las colecciones del Museo de Arte Moderno, creado en 1945, y el Museo de Arte de Cataluña, inaugurado en 1934. A las piezas procedentes de estos museos se les añadieron una nueva sección de numismática, otra de grabados así como los fondos de la Biblioteca General de Historia del Arte. Más tarde, en 1996, se añadió un nuevo departamento dedicado a la fotografía. En 2006 el fondo del museo poseía ya casi 250.000 obras en las diferentes colecciones. Además de las exposiciones temporales y de las itinerantes, el museo realiza también otras funciones como son las de estudio, conservación y restauración de obras de arte.
El MNAC es un consorcio constituido por la Generalidad de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y, desde principios de 2005, la Administración General del Estado.4 En el patronato del museo están representadas, además de las administraciones públicas, los particulares y las entidades privadas que colaboran con el museo.
La sede principal se encuentra ubicada en el Palacio Nacional, edificio situado en la montaña de Montjuïc, inaugurado en 1929 con motivo de la Exposición Internacional celebrada en la Ciudad Condal. Además, otras tres instituciones forman parte del conjunto del museo: la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Villanueva y la Geltrú; el Museo Comarcal de la Garrocha en Olot; y el Museo Cau Ferrat de Sitges.




El Palacio Nacional

El llamado Palacio Nacional se construyó para la Exposición Internacional de 1929, dedicado a una exposición de arte español con más de 5.000 obras procedentes de todo el territorio nacional. En su Salón Oval se efectuó la ceremonia de inauguración de la Exposición, presidida por Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. El proyecto fue de Eugenio Cendoya, Enric Catà y Pere Domènech i Roura. Construido entre 1926 y 1929, tiene una superficie de 32 000 m2. Las cascadas y surtidores de la escalinata del Palacio fueron obra de Carles Buïgas, y se colocaron nueve grandes proyectores que aún hoy emiten unos intensos haces de luz que escriben el nombre de la ciudad en el cielo. La rapidez de la construcción y la modestia de los materiales explican que el edificio fuese acusando deficiencias en cuanto a consistencia, que requerirían importantes obras cuando fue adaptado como sede del Museo de Arte de Cataluña (1934).
Su estilo arquitectónico puede definirse de ecléctico o de revival historicista según el gusto que predominaba en la época, especialmente en edificaciones con fines conmemorativos y grandilocuentes. Se fusionaron elementos del renacimiento y del barroco a fin de intentar combinar lo más típico y reconocible de España con el clasicismo que era norma en edificios públicos. Así, la cúpula central puede recordar a la basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano y a la catedral de San Pablo de Londres, mientras que las torres laterales son casi calcadas de la Giralda de Sevilla. Frente a estos elementos verticales de cierta armonía y ligereza, el cuerpo del edificio resulta macizo, con forma de cajón y sin apenas ventanas, lo que le da un efecto de cierta pesadez.
Curiosamente, esta aparente solidez no se correspondía con el interior, que fue acusando problemas de sustentación. La arquitecta italiana Gae Aulenti fue convocada, en los años 80, para atajar estos problemas y además para adaptar los amplios espacios interiores, de altos techos, a sus funciones como salas de exposiciones. Las obras se alargaron por complicaciones técnicas y se abordaron en varias fases, por lo que con motivo de las Juegos Olímpicos de 1992 solo pudo presentarse una prefiguración del futuro museo. Se dieron por concluidas en 2004, con las nuevas salas del siglo XIX y el depósito del Museo Thyssen-Bornemisza, al que se sumó en 2005 otro préstamo de obras de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
En su decoración —de estilo novecentista, contrariamente al clasicismo de la obra arquitectónica—, intervinieron diversos artistas: en escultura, Enric Casanovas realizó El Trabajo y La Religión en las pechinas del Salón de Pasos Perdidos, La Arqueología en la escalera de honor y Occidente en una de las cúpulas secundarias; Josep Dunyach fue autor de El Arte, en la escalera de honor, Oriente en otra de las cúpulas secundarias, y La Fuerza y La Ley en el Salón de Pasos Perdidos; Frederic Marès y Josep Llimona realizaron las estatuas ubicadas en la escalinata de acceso al Palacio. En pintura: Francesc d'Assís Galí realizó las pinturas al fresco de la cúpula central, Josep de Togores decoró el tambor de la cúpula, Manuel Humbert intervino en las pechinas, Josep Obiols en las lunetas, Joan Colom decoró el Salón del Té y Francesc Labarta el Salón del Trono.


Colección



 

Virgen de Ger
Virgen de los Ángeles de Pere Serra
 
San Pablo de Diego Velázquez
 


De entre todas las colecciones del museo sobresale la de arte románico. El museo expone una serie de pinturas murales que la convierten en única en el mundo. También se muestran diversas tallas en madera, piezas de orfebrería, esmaltes y esculturas en piedra. La mayoría de las piezas son muestras del arte románico en Cataluña y en Aragón.
Del periodo gótico el museo muestra piezas realizadas mediante diversas técnicas que sirven para ilustrar este periodo histórico en Cataluña. En la sección dedicada al Renacimiento y al Barroco destacan dos tablas de Bartolomé Bermejo, un Martirio de san Bartolomé pintado por Ribera, una Virgen con el niño y santos de Giambattista Pittoni, una Inmaculada de Zurbarán y un célebre San Pablo de Velázquez, una de las escasas pinturas seguras de dicho artista conservadas fuera del Museo del Prado. Con todo, esta sección del museo resultaba incompleta y mejoró considerablemente con la colección particular de Francesc Cambó y un depósito del Museo Thyssen-Bornemisza.
La Colección Cambó fue donada de forma desinteresada. Entre dichas obras, destacan pinturas de Sebastiano del Piombo, Rubens, el Retrato del abad de Saint-Non vestido a la española de Fragonard, dos Escenas venecianas de Giovanni Domenico Tiepolo y una curiosa escena mitológica, Cupido y Psique, de Francisco de Goya.
El MNAC acoge desde el año 2004 obras de la colección Thyssen-Bornemisza, depositadas por el museo de Madrid como respuesta a un convenio suscrito en 1986 entre el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y Pasqual Maragall. Las obras se colgaron inicialmente (1993) en el Monasterio de Pedralbes pero se decidió trasladarlas al MNAC para facilitar las visitas del público. Se muestran pinturas de los periodos comprendidos entre el periodo gótico y el rococó, con ejemplos de autores inusuales en colecciones catalanas como Fra Angelico, Lorenzo Monaco, Lucas Cranach, Ludovico Carracci, Canaletto y Giambattista Pittoni (El descanso en la huida a Egipto).
Desde 2005, el museo acoge también algunas obras de pintura catalana de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, cedidas en depósito gratuito. Entre ellas, se encuentran obras de Mariano Fortuny, Lluís Graner, Ramon Casas, Joaquim Mir, Hermen Anglada Camarasa, Joaquín Torres García o Antoni Tàpies. A fin de darles mejor acomodo y acompañarlas de más piezas, la baronesa Thyssen y el museo han llegado a un acuerdo en 2012 que estipula su reubicación en el vecino Pabellón de Victoria Eugenia, enclavado a los pies del edificio principal.
El fondo de los siglos XIX y XX es muy variado, y alcanza categoría referencial en lo tocante al Modernismo catalán. Destacan ejemplos de Isidre Nonell, Gaudí, José Gutiérrez Solana, Salvador Dalí e incluso un paisaje impresionista de Alfred Sisley. Recientemente el MNAC ha incorporado varias obras de Pablo Picasso, de entre las que cabe destacar Mujer con sombrero y cuello de piel, recibida como donación por pago de impuestos. Una pintura singular de Edvard Munch se exhibe como préstamo desde septiembre de 2007: Retrato de Thor Lütken, quien era el abogado del pintor. En 2014 el museo presentó una reordenación completa de las salas del siglo XIX, incorporando numerosas piezas de diseño antes almacenadas: carteles, muebles...


Exposiciones temporales invierno 2016-2017

Marianne Breslauer. Fotografies 1927-1938





Marianne Breslauer (Berlín, 1909 - Zúrich, 2001) perteneció a una generación de mujeres fotógrafas que supieron aprovechar las libertades que les brindó la República de Weimar. Su obra es un ejemplo notable de la llamada «nueva fotografía» y se encuentra en importantes colecciones. Por primera vez, tenemos la oportunidad de ver en nuestro país su obra, que incluye la mayoría de las fotografías que hizo, en la primavera de 1933, durante un viaje por España (Girona, Barcelona, ​​Sant Cugat, Montserrat, los Pirineos, Pamplona y San Sebastián) y Andorra, en compañía de la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach (1908 hasta 1942). Casi ninguna de estas instantáneas se pudo publicar en su momento en Alemania debido al régimen Nacionalsocialista, ya que era judía. Su prometedora carrera se vio truncada por la emigración y el exilio, pero, a pesar de su corta trayectoria (1927-1938), su nombre y sus obras forman ya parte de la historia de la fotografía.
Cuando en una entrevista le preguntaron cómo se podía reconocer una buena toma, Marianne Breslauer respondió inmediatamente y sin dudar: «Se reconoce que no nos deja indiferentes en una exposición, porque nos sentimos atraídos en una revista o porque olvidamos pasar la página en hojear un libro. Los elementos decisivos no son la técnica perfecta o un tema extraordinario, lo que cuenta es la fuerza de la imagen, de la expresión -el secreto del momento capturado. »


















Lluïsa Vidal. Pintora del modernisme

 

 Luisa Vidal (1876-1918), pintora, dibujante e ilustradora, formó parte de la generación joven de los artistas modernistas catalanes. Fue una gran retratista, muy valorada por su capacidad de captar el estado emocional del retratado, calidad que se aprecia en los retratos de la exposición, en los que se percibe la influencia de los maestros clásicos españoles. Otra vertiente que descubrimos es Luisa Vidal pintora de género, que refleja con total naturalidad la vida cotidiana de las mujeres, una visión genuina y excepcional de una mujer sobre el mundo de las mujeres. También hay pintura hecha al aire libre y los temas preferidos del artista: fiestas populares, bailes de pueblo, playas y calles, casi siempre con figuras, colores vibrantes, trazo seguro y pinceladas atrevidas.
También encontramos pequeñas obras que pintaba para ella, que nunca pensó que saldrían de su taller, que desvelan que hay detrás de la obra de arte, lo que no se ve, nos explican la historia y transmiten importancia del primer trazo, los bocetos y tanteos de la pintora hasta llegar a la obra definitiva. Conoceremos su faceta de ilustradora a través de los dibujos originales para las revistas Feminal y La Ilustración Artística, los originales de estas revistas y las crónicas que los críticos.

 

 

dijous, 27 d’octubre del 2016

UN GENIO DE LA DANZA AMERICANO

Eugene Curran Kelly (Pittsburgh, 23 de agosto de 1912 – Beverly Hills, 2 de febrero de 1996), más conocido como Gene Kelly, fue un actor, cantante, bailarín, director y coreógrafo estadounidense.


Biografía

Gene Kelly nació en uno de los barrios más humildes de Pittsburgh (Pensilvania), en el seno de una familia obrera. Su padre era vendedor de fonógrafos y su madre, Harriet, fue la encargada de hacer que Gene y sus hermanos se interesaran por el mundo de la danza. Fue ella quien propulsó la formación del grupo The Five Kellys, compuesto por los cinco hermanos. Tras deshacerse el grupo, él y su hermano Fred continuaron bailando y preparando enérgicas coreografías bajo el nombre de The Kelly Brothers.




Durante la depresión económica de 1929 que sacude los Estados Unidos y mientras acababa sus estudios universitarios (se licenció en Económicas en 1933), Kelly comenzó a trabajar en diversos oficios para ayudar a sacar adelante a su familia. Finalmente, y como negocio familiar, inauguran una primera academia de baile en Pittsburgh y después una segunda en Johnstown, en las que Kelly trabaja como codirector y profesor de baile. Cuando las academias empiezan a funcionar, él cree llegado el momento de viajar a Nueva York e intentar encontrar trabajo como coreógrafo.

Carrera cinematográfica

 

Gene Kelly en La herencia del viento, 1960.

Así, en sus comienzos y con la firme decisión de convertirse en una figura del baile, Gene viaja a Nueva York y en poco tiempo, consigue un gran éxito en Broadway protagonizando el musical Pal Joey (1940), en el que conoció a un bailarín del coro Stanley Donen. Kelly reconoció en él importantes cualidades técnicas y le ofreció trabajar para él como ayudante. Con esta obra llamó la atención del famoso productor David O. Selznick y del presidente de la MGM Louis B. Mayer. Selznick le ofrece un contrato para trabajar en Hollywood en donde se instala un año más tarde junto a su mujer Betsy Blair. Desafortunadamente, Selznick no estaba interesado en producir musicales y pensó que Kelly podría convertirse en un gran actor dramático, dejando de lado su carrera de bailarín. Sin embargo, Gene no estaba muy entusiasmado con la idea, por lo que recibió con agrado una oferta de la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) para protagonizar junto a Judy Garland la encantadora Por mi chica y por mí, dirigidos por el coreógrafo y director Busby Berkeley (La calle 42). La película en la que se ponía de manifiesto una química entre los dos protagonistas recibió muy buenas críticas, e hizo que Gene se convirtiera en el centro de la atención de Hollywood.
Tras Por mi chica y por mí, realizó una serie de películas con la MGM, y en 1944, protagoniza Las modelos (Cover Girl, de Charles Vidor) (producida por la Columbia y protagonizada también por Rita Hayworth). En esta película Kelly coreografía, con la ayuda de Stanley Donen, uno de los números de baile más revolucionarios de la historia del musical americano, el Alter Ego, un complejo duelo entre el personaje de Kelly y su conciencia que resulta ser un gran éxito.



Las cosas le iban bien hasta que Pearl Harbor fue bombardeada y Gene decide alistarse y luchar por su país. Aunque en un principio no se lo permitieron, entre 1944 y 1946 se alistó y dirigió unos documentales patrocinados por el ejército americano durante la Segunda guerra mundial.
A su vuelta revitalizó su popularidad en películas como Levando anclas (1945, George Sidney) en su primer film mítico junto a Frank Sinatra, que incluye un célebre número musical junto al personaje de animación Jerry (de Tom y Jerry); Ziegfield follies de Vincente Minnelli, de nuevo con Judy Garland y coincidiendo también con Fred Astaire y Lucille Ball; El pirata (The Pirate 1948, de Vincente Minnelli, en el que compartía cartel con Judy Garland de nuevo) y Los tres mosqueteros (The three Musketeers, 1948; de la mano de George Sidney). En esta última, todo un éxito en su momento y no musical, estuvo acompañado por June Allyson, Lana Turner y Van Heflin. Con Un día en Nueva York (On the town) hizo su debut como director junto a Donen. La película la protagoniza junto a Frank Sinatra y Vera Ellen. Fue tal el éxito alcanzado, que la película ha marcado historia en el cine musical. Por primera vez una película musical es rodada en escenarios exteriores reales, convirtiéndose la ciudad en la verdadera protagonista del filme. El estudio se dio cuenta del potencial artístico y creativo de Kelly y decidió darle mayor libertad a la hora de poner en práctica sus ideas. Esa libertad fue la que hizo posible que se realizaran los dos musicales más recordados de todos los tiempos.
Un americano en París (An american in Paris, 1951; de Vincente Minnelli) fue la película que elevó a Kelly al rango de superestrella. Fue uno de los mayores éxitos del año, llegando a conseguir seis Premios Óscar de la Academia, entre los que destacan el de "Mejor película", y uno honorífico por la versatilidad de Gene como actor, cantante, bailarín, director, coreógrafo y, más concretamente, por su aportación al género del musical.
Al año siguiente, en 1952, Kelly volvió a hacer historia dirigiendo, coreografiando y protagonizando Cantando bajo la lluvia (Singin' in the rain), al lado de Donald O'Connor y Debbie Reynolds. Aunque en la actualidad está considerada como el mejor musical de todos los tiempos y una de las mejores películas de la historia, en aquellos años se vio eclipsada por el éxito de su predecesora. En 1954 continuó su fructífera colaboración con Vincente Minnelli en un film no muy apreciado en su día pero que se ha ido revalorizando con el tiempo, Brigadoon. It's always fair weather (1955), especie de continuación en un tono de melodrama nostálgico y amargo de la citada Un día en Nueva York, también resultó ser muy alabada por la prensa y aunque no por el público debido al tono pesimista del musical. En 1956 rodó en Inglaterra uno de sus proyectos personales más ambiciosos: Invitación a la danza.
Tras esta gran oleada de éxitos, la carrera de Kelly empezó a declinar y a perder el esplendor conseguido. Apartado ya del musical, en 1960 realizó una de sus mejores interpretaciones en medio de un impresionante duelo interpretativo entre los legendarios Spencer Tracy y Fredric March en el film La herencia del viento de Stanley Kramer (uno de los grandes interrogantes sobre la carrera de Kelly es hasta donde hubiera llegado como actor dramático de no haber tenido como prioridad el mundo de la danza). Tanto su vida profesional como la personal se encontraban en un momento muy difícil. En 1957 su matrimonio de quince años con Betsy Blair (Marty, Calle Mayor) había terminado debido a la necesidad de crecimiento personal de Betsy. En 1960 Kelly se casó con Jeanne Coyne, quien desde hacía muchos años había sido su asistente y ayudante coreográfica y que años atrás había mantenido un breve matrimonio con su amigo Stanley Donen. De esta relación nacerían dos hijos, Tim y Bridget (tenía ya una hija de su primer matrimonio, Kerry).


Gene Kelly, fotografiado por Allan Warren en 1986.
 
 
En 1967, Gene Kelly participó en la clásica producción animada Jack y las habichuelas mágicas. Esta maravillosa realización, mezcla de animaciones y personajes reales, cuenta las aventuras de Jeremy (Gene Kelly) junto a Jack (Bobby Rhia), quienes suben por el tronco de una habichuela gigante hasta el palacio de un ogro. La dulce Serena está cautiva allí y Jeremy deberá rescatarla.
Después de unos años de aparente olvido, recuperó la fama al dirigir a Barbra Streisand y Louis Armstrong en Hello, Dolly! (1969), así como a James Stewart y Henry Fonda en El club social de Cheyenne (The Cheyenne Social Club, 1970). Sin embargo, cuando Gene estaba empezando a conseguir mejores películas y mejores papeles, sufrió un duro golpe en su vida personal al diagnosticársele a su mujer leucemia, enfermedad de la que fallecería en 1973. Viudo y con dos hijos pequeños, decidió dedicarse a ellos y, a partir de ese momento, rechazó todos aquellos proyectos que pudieran tenerle lejos de Los Ángeles (California) durante un largo período. Erase una vez Hollywood (1974), Hollywood, Hollywood (1976), y That's Entertainment III (1994), la tercera de estas exitosas películas antológicas sobre el cine musical y la comedia de los años dorados del cine norteamericano, fueron seguramente sus últimos films reseñables.


Durante la siguiente década, Gene realizó algunas intervenciones en televisión aceptando ocasionalmente algún trabajo como director. En 1980, realizó su última aparición en un musical pero, desafortunadamente Xanadu resultó todo un fracaso, aunque eso no impidió que la banda sonora, en la que él interpretaba y bailaba Whenever you're away from me a dúo con Olivia Newton-John, fuera un gran éxito de ventas. Xanadu fue la última aparición cinematográfica de Gene Kelly como actor. En 1985, recibió, entre otros muchos premios, el del "American Film Institute" en homenaje a toda su carrera profesional.
Gene Kelly murió el 2 de febrero de 1996 por complicaciones de dos ictus sufridos en julio de 1994 y en febrero de 1995.




Filmografía

Filmografía como intérprete

  • 1942: Por mi chica y por mí
  • 1943: Miles de aplausos
  • 1943: Du Barry Was a Lady
  • 1944: Las modelos (Cover Girl)
  • 1945: Levando anclas
  • 1946: Ziegfeld Follies
  • 1948: El pirata
  • 1948: Los tres mosqueteros
  • 1949: Un día en Nueva York
  • 1949: Llévame a ver el partido (Take Me Out to the Ball Game)
  • 1950: Repertorio de verano
  • 1951: Un americano en París
  • 1952: Cantando bajo la lluvia
  • 1954: Brigadoon
  • 1955: Siempre hace buen tiempo
  • 1956: Invitación a la danza
  • 1957: Las Girls (Les Girls)
  • 1960: La herencia del viento
  • 1964: Ella y sus maridos (What a Way to Go!) de J. Lee Thompson.
  • 1966: Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort)
  • 1967: Jack y las habichuelas mágicas (Jack and the Beanstalk)
  • 1973: Cuarenta quilates
  • 1974: Érase una vez en Hollywood (That's Entertainment!)
  • 1976: Hollywood, Hollywood (That's Entertainment, Part II)
  • 1980: Xanadú
  • 1985: Esto sí es bailar
  • 1994: That's Entertainment! III

 

Filmografía como director

  • 1949: Un día en Nueva York
  • 1952: Cantando bajo la lluvia
  • 1955: Siempre hace buen tiempo
  • 1956: Invitación a la danza
  • 1958: Mi marido se divierte
  • 1967: Guía para el hombre casado
  • 1969: Hello, Dolly!
  • 1970: El club social de Cheyenne
  • 1976: Hollywood, Hollywood

 

Filmografía como guionista

  • 1956: Invitación a la danza

 

Filmografía como productor ejecutivo

  • 1985: Esto sí es bailar

 

Premios

Premios Óscar

Año Categoría Película Resultado
1951 Óscar Honorífico Ganador
1945 Mejor Actor Levando anclas Candidato

dimecres, 12 d’octubre del 2016

INFORMACIÓN Y HORARIOS DE SALIDA MES DE NOVIEMBRE






Hola xarxeros/xarxeras:


Nos vamos a la Fundación Mapfre para ver la exposición "Renoir y las mujeres" que pienso que puede ser de interés.

El dia 5 de noviembre os invito a que me acompañeis para ir a ver este interesante evento pictórico que -estoy segura- a más de un@ os va a gustar.




Precio entrada:

 Entrada reducida

 2 Euros

 Colectivos  favorecidos debidamente acreditados:

-Titulares carnet joven
- Mayores de 65 años
- Pensionistas
- Personal docente
- Titulares y miembros de familia numerosa
- Discapacitados superior a un 33% y acompañante


Entrada general:  3 €

NOTA IMPORTANTE: L@s person@s que tienen seguro de la Mapfre tienen la entrada gratuita y pueden invitar a cuatro personas para entrar gratis. Así que si tu eres Mapfre habrá 4 personas que podrán entrar con este pase gratuitamente.



Como es habitual las personas que esteis interesad@s en venir me mandais un e-mail a xarxafemcultura@gmail.com o un Watsapp al 625 188 150 hasta las 10 h. pm del día 4 de noviembre. 






HORARIOS DE SALIDA:

Los residentes en Castelldefels nos encontraremos a las 10'30 h. en la estación de Renfe
para coger el que sale a las 10'40 h.

Los residentes en Barcelona y alrededores nos veremos a la puerta de la Fundación Mapfre a las 11'25 h. en la calle Diputación nº 250 de Barcelona. 

   







INFORMACIÓN SALIDA MES DE NOVIEMBRE


La sala Fundación MAPFRE Casa Garriga i Nogués abre sus puertas en otoño de 2015. A lo largo de su trayectoria, y en diversos periodos y tipos de actividades, hemos contado con relevantes contenidos de origen catalán, y hemos colaborado con algunas de las principales instituciones culturales de Cataluña. Un caso reciente y destacable es la colaboración con el MNAC en 2011 para la muestra El esplendor del Románico, con la que por primera vez se presentaban en Madrid la excepcional colección de románico catalán del museo. La apertura de esta sala consolida esa trayectoria. En ella programamos exposiciones enfocadas a los inicios de la modernidad pictórica (1850 - 1950) y a los grandes maestros de la fotografía. Nuestro espacio expositivo cuenta con más de 2.700 m2 situados en la emblemática casa en un representativo edificio que aúna diferentes estilos arquitectónicos como el rococó, el neoclasicismo y el modernismo.



La Exposición

A lo largo de su vida, Pierre-Auguste Renoir (Limoges 1841, Cagnes-sur-Mer 1919) retrató una y otra vez a las mujeres. El pintor consiguió que fueran las protagonistas indiscutibles de su particular universo artístico. Su esposa, sus amantes, sus amigas, sus modelos, todas quedaron inmortalizadas en los lienzos.
El recorrido incluye alrededor de 60 piezas y presenta una evolución de la obra de Renoir desde un punto de vista nuevo, basado en las distintas interpretaciones que realizó de la imagen femenina a través de su producción artística. Destaca así el protagonismo de la parisina moderna en sus lienzos impresionistas, la visión más intimista de la imagen maternal y la belleza intemporal del desnudo integrado en la naturaleza, característico de sus últimos años. Renoir se rodeó de mujeres en vida y reflejó a través del pincel la delicadeza, la sensibilidad y la voluptuosidad de las figuras. Si se tiene en cuenta el conjunto de su obra, es preciso señalar –tal y como ya hicieron muchos críticos contemporáneos al artista– que Renoir se erigió como el pintor de la mujer.
Comprometidos con la cultura, en esta muestra Fundación MAPFRE subraya el valor del conjunto artístico del pintor francés, permite hacer un recorrido por toda su trayectoria, y observar cómo evoluciona el artista a través de sus modelos. Esta exposición ha sido organizada y realizada con la colaboración científica y los préstamos excepcionales de los museos d’Orsay y de l´Orangerie.




Cuatro claves

  • Impresionismo. Renoir es una de las figuras clave del Impresionismo, movimiento artístico en el que colabora durante las primeras exposiciones organizadas a partir de 1874. París era el centro del mundo a finales del S.XIX. Y Renoir estaba en París. Las fiestas galantes, la luz eléctrica, y el bullicio de la ciudad son el mundo moderno comenzando a conquistar la vida cotidiana.
  • La mujer. Veremos a Renoir a través de sus mujeres. La mujer siempre fue su principal tema de inspiración, eterno objeto de seducción y viva encarnación del arte y la belleza.
  • Bal du Moulin de la Galette. Podrás disfrutar de la obra “Bal du Moulin de la Galette” (1876), que regresa a Barcelona 100 años después de que fuera presentado en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad en 1917 en una exposición promovida por artistas catalanes para demostrar la importancia del arte francés desde finales del siglo XIX hasta entonces.
  • Influencias. También se podrán ver obras de Van Gogh, Degas, Pierre Bonnard, Maurice Denis y Picasso, para entender mejor la singularidad de Renoir, pero también cómo pudo influir en sus contemporáneos y en la generación moderna.